De la escuela para la natación, de la natación al inglés, del inglés a la clase de música, de la clase de música al español, del español al judo, del judo para el refuerzo escolar y por ahí va… Preocupados en ofrecer lo mejor y posibilitar un futuro de éxito para nuestros niños, nosotros, adultos, sobrecargamos la rutina de los pequeños con actividades y cursos extracurriculares. Sin embargo, una agenda completa no es garantía de éxito y, por el contrario, puede interferir en el desarrollo de los niños, generando ansiedad y estrés. Si se contraponía a esa rutina sobrecargada que rodeaba a los pequeños, surgió el Movimiento Slow Parenting o “Padres sin prisa”, que busca ralentizar la infancia de nuestros niños.

¿Qué es el Movimiento Slow Parenting?

El periodista y escritor Carl Honoré, el Movimiento Slow Parenting, tiene como premisa crear a los hijos con menos presión y más espacio e incentivo para que los niños se desarrollen sin prisa, como uno de sus precursores, el periodista y escritor Carl Honoré, el Movimiento Slow Parenting (Padres sin prisa) o anticipación. El objetivo no es ser despacio, sino “hacer menos”, encontrando tiempo adecuado para realizar determinadas actividades y valorando cada fase del desarrollo de los hijos. Básicamente, es sobre la desvinculación de la idea de que los niños son pequeños adultos. Los niños son niños y necesitan tiempo para disfrutar, con calma y tranquilidad, su infancia.

Algunos principios para convertirse en un padre o una madre sin prisa

Para educar a los hijos sin prisa, en primer lugar, los padres necesitan reflexionar y repensar su propio ritmo de vida. Si su rutina es acelerada y llena de compromisos, probablemente, esa será la forma en que va a crear su pequeño. Compruebe algunos puntos importantes para convertirse en un padre o una madre sin prisa:

– Posibilite que su pequeño tenga tiempo libre para jugar y espacio para explorar el mundo dentro de sus propios puntos de vista.

– Priorice la calidad en lugar de cantidad y promueve conexiones humanas, reales y significativas. Es decir, se importe más en estar presente y no sólo en “dar regalos”.

– Permita que su pequeño externe lo que realmente es y no lo que usted desea que sea. Intente no diseñar sus frustraciones o sueños en su hijo.

– Entiende que el ocio, el descanso y el no hacer nada no es tiempo perdido. Por el contrario, ese tiempo es precioso para el desarrollo de los pequeños.

– Cuide y priorice los momentos compartidos con su hijo, incluso cuando cortos.

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