¿Sabe ese manual que padres y madres de primer viaje tanto quieren para lidiar con ciertos dilemas de sus hijos? Pues es … no tiene. Cada niño se desarrolla de una manera, con sus particularidades y personalidad.

Pero a lo largo de este proceso de desarrollo existen algunos hitos que hacen que los niños tengan ciertos comportamientos y acciones similares. Como la llamada adolescencia del niño, o terrible two, por ejemplo, fase en que el niño empieza a comprender que tiene voluntad propia y empieza a cuestionar padres o cuidadores.

Al igual que los terrible two, hay otros comportamientos o fases comunes entre muchos niños. Ver cuáles son y qué hacer con cada uno de ellos.

Llorar hasta conseguir (o no) lo que quiere

El llanto es una expresión esencial del ser humano. Cuando nacemos expresamos insatisfacción, tristeza, dolor, hambre, etc por medio del llanto. Esta es una herramienta de comunicación muy eficaz y, por lo tanto, es usada con bastante frecuencia por los niños. Con pocos recursos lingüísticos, les queda el llanto para expresar una gran insatisfacción, por ejemplo. Y ahí viene la parte complicada, cuando atender al llanto?

La situación es un factor determinante para que usted tenga esa respuesta. Primero vale entender el origen del llanto. ¿Es hambre, frío, cansancio, mañana? Después viene la conversación, para los niños mayores, claro. Bajar hasta la altura del niño para abrazarla, haciendo que ella se siente acogida en ese momento es una cosa; dar lo que ella quiere es otra cosa. Usted puede cariñosamente negar la petición del niño y explicar el motivo, por ejemplo. Ella continuará llorando? Puede ser que sí, pero eso no quiere decir que ella está en sufrimiento, sino que está frustrada con la situación.

Rechazar cualquier cosa que usted diga

Puede ser una petición, un consejo o incluso un orden mismo, allí está el “no” esperando. Tal vez usted no sepa, pero los niños pasan por la llamada fase del no. Ella puede comenzar alrededor de los 18 meses y es parte del desarrollo de la personalidad del niño que comienza a reconocerse como una persona y quiere mostrar que tiene sus opiniones y voluntades. Además, ella pasó un temprano oyendo de todos los adultos varios “no” y aprendió que esa palabra tiene poder y ahora quiere usarla también.

Huelga de hambre

Ok, la palabra huelga se aplica a pocos niños, la mayoría de las veces lo que hacen es negar la mayor parte de los alimentos que usted ofrece y ser extremadamente cuidadosos sobre lo que comer. Esta es una negación de difícil negociación y cada familia acaba creando sus acuerdos para hacer que el niño se alimente de la mejor forma posible. Es que esta negación no tiene que ver sólo con el alimento, es otra forma que el niño tiene para reafirmarse como un ser independiente de los padres. En esas horas vale una negociación del tipo: tenemos zanahoria o coliflor, cuál de los dos usted va a comer? Dar dos opciones para el niño es una forma de facilitar la elección de ella, mucho mejor que “lo que quieres comer?”; además de usted todavía estar en el control de la situación, pero dejando que ella también exprese su opinión.

Fugir del baño

Cuando era bebé amaba la hora del baño, se sentía más tranquilo y adoraba quedarse allí jugando con el agua. Pero, a medida que se estaba haciendo más viejo, ese momento se convirtió en un terror en la casa. Piense bien, el niño se está divirtiendo con sus juguetes preferidos, canciones, dibujos, entre personas que le gusta y ahí tiene que parar todo para bañarse. Es realmente aburrido. Por eso una de las tácticas más usadas es transformar el momento del baño y una broma para el niño. Con juguetes que le gusten, los libros de goma o incluso con una historia de hacer de cuenta, en la que tiene que ir al fondo del mar para una misión, por ejemplo.

Sin sueño

Es claro que los niños tienen sueño, para desarrollarse plenamente deben, incluso, dormir más horas que los adultos. Pero aquí sucede algo parecido a la hora del baño, los niños están en medio de una broma, con el cerebro programado para quedarse en alerta, y ahí viene el mando externo: ya a la cama.

Por más cansados ​​que estén, no será fácil dormir porque la cabeza todavía está conectada con la actividad anterior. Y ahí viene el llanto (de los dos lados), la irritación, las manchas … Y es por eso que la rutina impera cuando el asunto es niño, la hora del sueño debe comenzar antes de que el niño se vaya a la cama. Elegir actividades más tranquilas y con muy poco estímulo por lo menos una hora antes de colocarlas en la cama. Vaya dejando el ambiente más propicio para eso también, con menos luces encendidas y con menos ruidos. Sin embargo, ella querrá coger batallas para no dormir, pero el día a día será más fácil.

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