Lidiar con las frustraciones no es fácil. ¿El niño está pasando por una fase de rabietas? Este comportamiento puede, de hecho, reflejar las ansiedades y miedos de él. Sin conseguir o saber comunicarse, el niño encuentra en las rabietas una forma de llamar la atención hacia algo.

Las frustraciones son necesarias para aprender a manejar las diversas negativas que recibimos a lo largo de la vida. Pero no basta solo negar las cosas para el niño. Explique el porqué de esa respuesta. Así es más fácil para él tener conciencia sobre lo que está pasando, transformando la prohibición en aprendizaje.

¿Qué es la frustración?

Frustración no es más que una emoción que aparece cuando nuestro camino hacia un deseo/objetivo es bloqueado. En un primer momento, es la frustración que nos da la motivación para vencer ese obstáculo. Por lo tanto, la frustración no puede ser considerada solo como algo negativo. El problema surge cuando, aun con este impulso dado por la frustración, todavía no podemos abrir el camino. En esta situación, rápidamente se convierte en ira, un sentimiento difícil de manejar. El enfoque para aprender a lidiar con las frustraciones es justamente aprovechar su momento “productivo”. Así, ella sirve de estímulo y se evita que se transforme en rabia.

Causa y consecuencia

Su hijo puede insistir en comer sólo el postre o los dulces y las galletas. Ya usted, por otro lado, insiste en que coma lo que usted puso en la mesa. La pelea comienza. En ese momento intente evitar el “si usted no come, va a quedar de castigo”. ¿Qué tal intentar “usted tiene dos opciones, puede comer el almuerzo y luego el postre o no comer la cena y quedarse sin postre? Dando una opción, aunque limitada, usted está mostrando para el niño que ella tiene sí dos opciones y que ella será la responsable de lo que elija.

Esto hace el proceso más fácil? ¡Ni siempre! Usted puede dar la opción y ella todavía llorar y enojarse. Sin embargo, esta vez su argumento no será más que usted, adulto, hizo la elección por ella y aplicó una consecuencia. Pero sí que el niño hizo su elección y, por eso, las consecuencias surgieron. Esta comprensión es un buen paso para aprender a lidiar con las frustraciones.

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