¡La Copa Mundial está llegando! Con eso, todo el mundo habla de qué? Fútbol! ¿Su hijo ya es fan? Este deporte trae varias ventajas para el desarrollo de los niños, listamos siete de ellos para que tengas otro motivo para aprovechar ese campeonato en familia!

Desarrollo del motor

Como toda actividad física, la más clara ventaja del fútbol es el desarrollo motor. La coordinación motora global, el equilibrio, la noción espacio-temporal, la noción espacial e incluso el ritmo del niño se trabaja con el fútbol.

Convivencia social

Fútbol es una actividad social, cada niño acaba teniendo contacto con la mayoría de los otros niños involucrados en la broma. Con la evolución de las reglas del juego para el deporte que conocemos, ese contacto va ganando matices diferentes y más ricos.

Entendimiento de reglas

Como todo juego, el principio orientador (y organizador) del fútbol son las reglas. Es la más básica para los más pequeños (“No puede tomar la pelota con la mano”), sea algo más complejo (Sí, en algún momento los niños estarán discutiendo si estaba impedido). La comprensión de esas reglas y el respeto a ellas es lo que permite al niño formar parte de la broma.

Trabajo en equipo

Un paso adelante de la convivencia social, el trabajo en equipo coloca al niño para interactuar con otros niños en pro de un objetivo común, que puede ser ganar el juego o apenas no dejar la pelota salir de la cancha. Cuanto mejor es esa interacción, más tiempo la broma dura y más interesante se vuelve.

Toma de decisiones

El juego de fútbol es también un laboratorio de decisiones: “si pate la bola fuerte mi amigo se queda feliz?”, “¿Es que yo patea la pelota a la derecha o a la izquierda?”, “Quien está libre para llegar al área ?”.

Estas decisiones se van complejizando conforme el juego se convierte en deporte de hecho y cada situación va aumentando el repertorio del niño así como sus procesos para llegar a alguna conclusión.

Disciplina

No sirve de nada si no se siguen las reglas, en poco tiempo el niño se fatiga, o peor, los otros niños empiezan a quejarse. La disciplina comienza como forma de mantenerse dentro de las reglas y evoluciona hacia el compromiso con el deporte en sí, saber hasta dónde se puede correr, saber oír a su entrenador o profesor.

Ganar y perder

En determinado momento, el juego de pelota asume el formato del juego que conocemos: dos equipos jugando uno contra el otro. En ese momento, la coordinación y la comprensión de las reglas ya están internalizadas, el trabajo en equipo gana gran destaque en la actividad y un nuevo contexto surge: vencer o perder.

En ese momento es importante que padres, profesores y entrenadores estén atentos a la relación del niño con ambos escenarios. Vencer no debe ser equivalente a menospreciar a los adversarios de la misma manera que perder no debe convertirse en frustración y agresividad.

¡Fútbol en el desarrollo infantil es gol en la correcta!

No son pocos motivos para dejar que los pequeños jueguen con la pelota, ¿no? Pero es importante tener en cuenta que cada etapa del desarrollo del niño, su relación con el deporte (con el deporte en general, en realidad) es diferente.

La competitividad no siempre está presente en la práctica deportiva infantil. El deseo de convertirse en atleta tampoco. Es importante que los padres estén atentos a sus propias expectativas con los hijos. Si pregunta, honestamente, “Es mi hijo que quiere eso o soy yo?” Es siempre un buen camino.

Fútbol es jugar; el fútbol es el juego. Todo niño merece y tiene derecho a ello. En la escuela, en la calle, en la plaza o en la escuela, una pelota en el pie y amigos para jugar, el fútbol no tiene contraindicación.

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