La importancia del padre (o de una figura paterna) en el desarrollo de los niños va más allá de lo que solemos imaginar. Por ejemplo, el propio padre tiene beneficios con la paternidad. Según una encuesta realizada por la academia americana de ciencias de la Academia Nacional de Ciencias, los hombres que se convierten en padres tienden a ser menos agresivos y más sensibles. Para el niño, la participación activa del padre (o su sustituto) es esencial para su desarrollo cognitivo y socioemocional.

Pero eso no significa que las madres no ejerzan ese papel también. Normalmente madres y padres tienen estilos distintos de comunicación e interacción, además de papeles diferentes en la educación de los hijos. La madre vive una unión con el bebé en los primeros meses de su vida. Sus cuidados hacen que el niño se sienta el centro de atención. Con eso, la relación entre el bebé y la madre se vuelve más cercana.

Con el paso de los días, meses y años, la figura del padre se vuelve igualmente importante para el niño. La presencia siempre activa y constante del padre en esa relación puede ayudar a los niños a sentirse seguros al expandir sus experiencias por el mundo. Es común que el padre desafíe al niño a superar sus límites cuando estimula que él balancea más alto, por ejemplo. O que el padre enseña sobre justicia y derecho cuando habla sobre reglas, mientras que la madre habla de empatía y relaciones interpersonales.

Y cuando el padre no está presente?

La ausencia del padre puede generar inseguridad o incluso agresividad para el niño. En la escuela, por ejemplo, esto puede reflejarse a través de la dificultad de concentración y bajo rendimiento escolar. Sin embargo, esto no es una regla o algo que no se puede restaurar. La ausencia del padre no necesariamente representa la ausencia de la representación de la figura paterna, o del masculino. Según expertos, esta función puede ser hecha por cualquier persona y penetrar el camino del niño hasta la fase adulta.

Estimulando la convivencia entre padres e hijos

Además de las tareas del día a día, otra importante forma de crear o aumentar el vínculo entre los niños y los padres es por medio de las bromas. Los psicoterapeutas sugieren bromas antiguas, que casi nunca demandan un tiempo muy largo o muchos objetos para suceder. Juegos de tablero, cinco marías, guerra de dedos, piedra de papel o tijeras … Son bromas simples que ya hacen la relación entre padre e hijos mucho más cerca.

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