El bebé nace y su pequeño cuerpo, antes envuelto por la calidez del vientre materno, ahora está a merced del frío y suelto en el espacioso ambiente. Tan espacioso que, si no está envuelto, puede causarle sentimientos de angustia. En esta etapa, entra en escena una figura protectora, que sacia todas las incómodas del pequeño y anticipa sus deseos. La madre, el padre u otro cuidador, esa figura a quien los psicoanalistas llaman figura materna, supera todas sus demandas, haciendo que el bebé cree que él y la madre / figura materna son uno solo.

El objeto de transición y su papel en la vida del bebé

Pero, en cierto momento, el proceso de separación se inicia y el bebé pasa a ganar el control de su cuerpo ya descubrir a sí mismo como individuo. La madre, que hasta entonces se dedicaba casi exclusivamente a cuidar del bebé, pasa a dividir su tiempo entre otras actividades y necesita comprender que la separación es un proceso natural y que suplir sus llamados todo el tiempo, puede impedir que el pequeño desarrolle la noción de que ambos no son uno solo. Pero no es un proceso fácil. Para atravesarlo, tanto la madre como el bebé necesitan cimientos. Es en ese momento que el pequeño encuentra objetos de consuelo, u transicionales, que representan la propia figura materna mientras está ausente, ocupando un lugar importante y reafirmando su contacto con el mundo externo.

Puede ser una mantita, un muñeco, un peluche y también libros de tela que son efectivos, pudiendo ser adoptados como objeto de transición, proporcionando confort y sensación de seguridad para el bebé. La autora y estudiosa de los libros infantiles Lúcia Pimentel Goés es categórica en decir que: “La mantita es, seguramente, el material de mayor intimidad con la piel del ser humano civilizado. Desde que nace el bebé es recibido en el mundo por el aconchego del tejido, que pasa a proporcionarle la protección y el calor del útero. […] Generalmente, pensamos en vestir al bebé con el fin de mantenerlo calentado, pero hay otras razones para ello. El abrazo del tejido, cuando envuelve y entra en contacto con la superficie del bebé, es de igual importancia.

Los libros infantiles como objetos de transición

Al tratar el libro como objeto de transición podemos mencionar la teoría de Donald Woods Winnicott, psicoanalista, psiquiatra y estudioso del desarrollo infantil. El autor observó que alrededor de los 8 meses, los bebés experimentan una sensación de omnipotencia que puede ser considerada como la sensación que el bebé tiene de creer que él mismo creó un objeto, de modo que se pasa a apegarse creando un puente entre su realidad interna y la realidad externa. Como se dice, estos objetos pueden ser pañales, mantitas, muñecas, o cualquier otro objeto que el bebé elija jugar. El jugar, en sí, por lo tanto, es la actividad que quita al bebé de una posición pasiva para activa.

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