Ellos vienen cuando menos los esperamos, puede suceder en casa o en público, y lo único que estamos seguros es que son parte de la niñez y van a desaparecer. Aunque muchas personas asocian las rabietas con mala educación, se pueden suceder con cualquiera y en diferentes circunstancias.

A veces es la forma que el niño, especialmente aquellos que tienen entre 1 y 4 años, encuentra para enfrentar problemas. Cada berrinche y rabieta son resultado de obtener lo que quieren. Pero es pasajero, con el tiempo, las rabietas se irán mitigando, para eso es necesario tranquilidad.

La primera cosa a recordar es que de nada les sirve pedir calma a los pequeños si ni nosotros mismos conseguimos mantenernos tranquilos. Debes mantener la calma, eso va a dar una mayor sensación de tranquilidad para el niño, además de ser una forma de demostrar que las cosas pueden ser solucionadas con tranquilidad, no con gritos y peleas.

Averiguar el origen de la rabieta también es importante. En algunos momentos, el niño puede estar “probando sus límites”, o sea, va a intentar hasta darse cuenta de donde puede llegar con usted. En esa hora es aún más importante mantenerse tranquilo, pero sin dejar que la rabieta crezca, sea firme en su postura y decisión.

Las rabietas originadas por frustraciones del niño consigo o por situaciones en que él esté enfermo o cansado merecen más atención y cariño de los padres. Y cariño no es apoyar a los berrinches, al contrario, es bajarse a la altura del niño, abrazar o mantener la conexión entre ustedes y transmitir una sensación de tranquilidad. Percibirse que está allí para él, siendo empática a lo que él está viviendo, ya es una señal importante de que las cosas van a estar bien y ese puede ser el primer paso para la tregua.

Una de las cosas más importantes en estos momentos es mantener una buena comunicación no verbal. A veces nuestro gesto genera más impacto para los pequeños que nuestras palabras. Entonces, puede, con calma, hablar sólo una frase: “Vamos a esperar que te tranquilices”. Si está en casa, puede llevarlo a la habitación o a un ambiente sin mucha atención y pedir que se calme para luego conversar. Por más que quieras contraponer a la hora, lo ideal es dejar que el clima se enfríe y se calme. ¡Y eso va a suceder!

Si tienes otras técnicas o consejos de lo que suele funcionar en tu familia, ¡cuenta para nosotros!

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