Los padres y madres están exhaustos y ya no recuerdan lo que es dormir una noche intera. Pero el bebé está bastante despierto, ni parece que ya es de madrugada. Esta es la realidad de muchas familias con niños pequeños. El estándar del sueño infantil es muy diferente del nuestro y hay algunas cosas que pueden ayudar o perjudicar ese momento. Reunimos aquí a los enemigos del sueño del bebé y cómo alejarlos de la rutina de su familia.

Falta de rutina

Tener uma rutina es fundamental para el niño. Pero una cosa importante a saber es que la rutina puede variar de familia a familia. Así, no es porque algo funciona para otras familias que va a funcionar también para la suya. Para crear ese hábito piense en lo que funciona en su día a día, crea un standárd y repita todos los días. Después de varias repeticiones el horario del sueño será incorporado por el niño de forma más natural.

Mucha claridad

No basta con que usted diga que ya es la hora de dormir, el niño necesita sentir que es realmente la hora de dormir para que esto suceda de forma más tranquila. Si su casa se enciende con un televisor encendido y varias luces encendidas, esto puede dificultar el reloj biológico del pequeño a entender que realmente está de noche. Vaya dejando las luces de la casa más bajas, encienda la lámpara o la luminaria en lugar de encender la luz de la habitación del niño, apague el televisor y las tabletas al menos una hora antes de la hora de colocar al niño en la cama.

Cansancio más allá de lo normal

Puede parecer contradictorio, pero dejar que el niño salte las siesta para dormir más de noche no funciona. Él sólo va a quedar más cansado y molesto, lo que puede hacer el momento del sueño aún más tenso. Un bebé de 1 mes, por ejemplo, debe dormir cerca de 16 a 18 horas al día, siendo 9 por la noche, las demás son sólo de sueños al largo del día. Saltar estos sueñecitos no hará que el bebé duerma más de noche, pero puede dejarlo incómodo.

Estímulos fuera de hora

¡Jugar con el niño es siempre positivo! Pero algunas bromas los dejan más estimulados y, por eso, es mejor evitarlas cerca de la hora del sueño. En esos momentos elege actividades más tranquilas, sin tanto estímulos, como jugar con muñecos, leer un libro o cantar canciones de ninar.

Incómodas

Ir a la cama con hambre, sed, calor, frío, dolor … no es posible ni para nosotros, entonces imagina para nuestros niños, que aún no pueden comunicarse tan claramente y acaban llorando.

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