El abrazo es el encuentro de dos corazones. Además de ser una forma de expresar diferentes sentimientos, al abrazar o ser abrazado estás trayendo beneficios para tu cuerpo y alma. Son muchos los poderes del abrazo, el acto es una hermosa forma de traer consuelo para nuestros hijos, por ejemplo. Y es, también, una forma cariñosa de mostrar que usted está allí para el pequeño, trayendo sensación de seguridad y calma para él.

Y lo inverso también sucede: como, por ejemplo, en aquellos días en que las cosas no están bien y todo parece aliviarse cuando recibimos un abrazo apretado y sincero de los niños. El abrazo también puede ayudar en momentos de tensión, como cuando el niño está irritado y haciendo berrinches. Eso porque el abrazo es una forma de comunicación y aunque no sea verbal, expresa de forma clara y poderosa el mensaje de que usted comprende el sentimiento y es solidario a él.

¿Qué pasa con nuestro cuerpo cuando abrazamos?

Lo mejor de todo es saber que esas sensaciones buenas todas no son obra de nuestra imaginación. El abrazo activa nuestro cuerpo mismo, libera hormonas importantes, como la oxitocina (la misma liberada por las mujeres que están amamantando) y la endorfina (también liberada cuando practicamos actividades físicas y comemos chocolate), sustancias responsables de traer una sensación de bienestar y bienestar felicidad.

Además, el simple contacto físico con otras personas ya ayuda a reducir el estrés. Los abrazos y besos activan regiones del cerebro que están ligadas al placer, liberando dopamina y serotonina y disminuyendo la liberación de hormonas ligadas al estrés, lo que puede ayudar a disminuir la presión arterial, reduciendo el riesgo de enfermedades cardíacas.

¡Todo el mundo sale ganando, así que el abrazo está liberado! ¿Qué tal empezar todavía hoy dando un bello abrazo en los pequeños?

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