El miedo forma parte de la naturaleza humana y es importante para el desarrollo emocional, especialmente para los niños. Pero tiene un miedo que no debe existir en nadie, el miedo patológico, o sea, el que necesita ser tratado. Hemos reunido consejos para identificar si forma parte de la vida de su hijo y – si es el caso – qué puede hacer para ayudar.

El miedo está directamente ligado a la ansiedad (siendo casi sinónimos para la psicología) y es lo que permite decidir si debemos enfrentar o huir de una amenaza – e incluso saber si es real. El problema es cuando este mecanismo de “verificación de peligro” está desregulado: el niño pasa a ser perjudicado y puede desarrollar disturbios de ansiedad y fobias (miedos de cosas y lugares específicos sin justificación real).

¿Cómo saber qué es normal y qué no es?

El primer paso es entender que existen miedos sanos, típicos de la infancia, y que no deben preocupar a los padres; como miedo de personas extrañas, de la oscuridad, del lobo mal, etc. Otra cosa interesante es notar que hay miedos pasajeros, que surgen y desaparecen sin gran influencia en la vida del niño. Otro punto de atención: todos estos miedos son manejables, es decir, la presencia de la madre o del padre, por ejemplo, deja al niño seguro.

Si el miedo va más allá …

Si los miedos del niño están atrapando directamente la rutina de ella o algunas actividades que ella adora, merece más atención de los padres. Si el niño está muy angustiado sólo de pensar en enfrentar la situación que trae el miedo y deja de ir en la clase de fútbol por ejemplo. O si ella demuestra sentirse paralizada por el miedo o tener miedo de tener miedo. Es importante que los padres aprendan a distinguir el miedo que procede de lo que no tiene justificación. Un niño que lleva una mordida de perro puede sentir miedo de los perros, es normal. Ahora si ella tiene miedo de perro y evita un camino con frecuencia por cuenta del animal (incluso en la presencia de los padres), ese ya puede ser un miedo patológico. Por eso, el primer paso es la observación, esté atento a esos miedos del pequeño y si nota algo diferente, no dude en buscar ayuda de un psicólogo infantil o incluso en buscar a alguien en la escuela para indicarle un profesional adecuado para lidiar con la situación.

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.