Uno de los principales papeles de los padres en la vida de los hijos es transmitir sus valores y creencias acerca del mundo. Esto, incluso, es muy importante para que nuestros niños se vuelvan adultos éticos en el futuro. La forma como padres y madres transmiten sus valores a los pequeños, dice mucho sobre su forma de ser y de ejercer su papel. La capacidad de educar sin chocar o causar terror a los niños es un gran desafío y no hay una receta lista para que eso sea hecho. El éxito de la educación se refiere al modo en que podemos aplicar nuestros conocimientos sobre el mundo y la maternidad en la creación de nuestros pequeños. Esto tiene relación directa con el término liderazgo familiar, utilizado para designar las diferentes formas de establecer límites en la vida de los hijos que, a su vez, reflejan la forma en que ejercemos el liderazgo sobre los pequeños.

Estableciendo límites: qué tipo de padre / madre eres?

En general, el liderazgo familiar se puede ejercer de tres maneras, teniendo en cuenta la forma en que los padres educan y se ocupan de sus pequeños. Ellos son:

– El padre / madre autoritario es aquel que establece los límites de forma innegociable. Él define lo que él considera que es correcto, incorrecto o permitido para el pequeño, sin la posibilidad de revocación.

– Ahora, usted también puede ser un padre o una madre que priorice la igualdad y permite que el pequeño haga negociaciones acerca de una regla o un límite. Para eso, es necesario que usted construya argumentos bien fundamentados y pautados en la verdad, para conversar con su pequeño.

– Por fin, la permisividad es una de las características de un padre / madre liberal. Dejar que los pequeños descubran el mundo por sí mismos es una de las principales maneras de educar cuando tratamos de ese tipo de paternidad.

Considerando las diferentes formas de pensar el liderazgo familiar, es necesario que los padres reconozcan cuál de ellos condice mejor con su manera de ser. Lo importante, independientemente de su estilo de liderazgo, es adaptarse al modo infantil de ver el mundo y conversar de forma justa y sincera con su pequeño sobre límites y permisos.

Las reglas negociables y las innegociables

Cualquiera que sea la forma en que usted ejerce su autoridad sobre su hijo, es importante que sepa que hay algunas reglas que no son negociables. Por ejemplo, bañarse o ir a dormir no puede ser algo revocable. Ahora, una ida al parque puede ser conversada …

Ética

No esperes que tu pequeño nazca con preceptos éticos ya fundamentados. Un niño no sabe si debe o no reaccionar de forma agresiva a una amenaza. Es necesario que usted le enseñe a lidiar con las diferentes situaciones.

Explicar que cada cosa tiene su hora y lugar es importante para que, poco a poco a traves de del diálogo, su pequeño construya su propia visión del mundo. Esto sucederá al final de la primera infancia, antes de eso, usted es quien debe proporcionar bases para que él actúe en el mundo. Saber los límites con respecto al otro, por ejemplo, es algo fundamental para que el niño construya su vida social, fuera del círculo familiar.

Cómo iniciar un diálogo sobre reglas?

Elaborar estrategias disciplinarias con los niños es una tarea y tanto. A partir de los seis años, los niños ya son capaces de introducir las reglas que las impone. Por eso, es ideal que, a partir de esta fase, ya puedan ser cobradas de responderlas o no. Responder a las reglas es necesario para que el niño desarrolle su autonomía y, sólo es posible dar autonomía a un niño a partir del momento en que podemos confiar que ella responderá a los comportamientos que les enseñamos. La autonomía es consecuencia del comportamiento de los pequeños en relación a esas reglas. Cuando hablamos de autonomía, no nos estamos refiriendo a la idea de obediencia, sino a la capacidad de apreciar las normas por motivos diferentes, respetándolas e incluso componiendo sus propias reglas, en el sentido de desarrollar también su autonomía moral. Es la capacidad que el niño desarrolla de autorregular.

Como ya se ha dicho, es a partir del sexto año que los niños experimentan sentimientos de justicia, de cierto o mal y de castigo. Es decir, empiezan a internalizar, de hecho, las reglas sociales. Se convierten en seres heterónomos y poseen intereses en actividades grupales y regradas. Pero todavía tienen dificultad en tomar decisiones, a pesar de tener la creencia de que reglas son inmutables. Esto significa que, a partir de esta fase, los niños pasan a regular su propio comportamiento con base en sentimientos como miedo al castigo y amor al otro, es también cuando internalizan cuestiones religiosas y sagradas transmitidas por los padres.

La regla es: conversar, conversar y conversar!

Nada como una buena conversación para explicitar los pensamientos comunes de la familia sobre comportamientos y reglas sociales. Todos los miembros de esta familia son de gran importancia en el momento del diálogo sobre normas. Esto es porque cuanto más el niño siente que el pensamiento sobre un comportamiento o una regla es compartido por las personas que ella tiene como referencia, más motivos tendrá.

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