¿Está llegando? ¿Va a tardar? ¿Esta en la hora? Mientras crece, el niño experimenta situaciones nuevas en todo momento, y eso es más que suficiente para que se siente ansioso con facilidad. ¿Y cómo ayudar al niño a lidiar mejor con tanta expectativa?

En primer lugar, debemos recordar que la ansiedad es un sentimiento natural. Por más que parezca ser malo es una función biológica importante. Es lo que despierta un “sistema de alarma” en el organismo, ayudando a la persona a lidiar con situaciones de amenaza o peligro.

El problema es cuando sale del control – interfiriendo en la rutina. Cuando golpea la ansiedad, el niño (y cualquier otra persona) puede sentir sensaciones físicas como ritmo cardiaco acelerado, manos sudadas, temblores, falta de aire e incluso mareos.

Un cambio de escuela o de ciudad, por ejemplo, puede sonar como una amenaza para el niño, y hay que lidiar con él. Además, para ello, el tiempo pasa más despacio, y hasta algo bueno (como la espera por un presente) causa una ansiedad sin tamaño. Por eso, cuanto más familiarizado su hijo tenga ese sentimiento, mejor. Vea algunas actividades que ayudar a su hijo a manejar este sentimiento.

Juegos de relajación

Cuando la ansiedad parece estar demasiado, la relajación puede ser el mejor camino. Enseñar al niño a respirar profundamente por unos instantes, pensando en cosas buenas o en algún lugar que traiga tranquilidad (puede ser la playa, un paseo, etc.) ayuda a revertir sensaciones incómodas ya calmar la mente.

Muestra seguridad

Si el niño tiene miedo de ascensor, no tiene que coger escalera con ello. Sujetar la mano de ello y mantener tranquilamente el trayecto hasta el piso correcto puede funcionar. Así, queda el mensaje: si se siente ansioso es normal, pero no hay que evitar algo por su cuenta. Sin confrontar, sin evitar, y respetando el tiempo de cada niño, se reducen las posibilidades de que la ansiedad vaya más allá de lo normal y cause alguna fobia.

Hablar

La mejor manera de ayudar a su hijo es reconocer lo que está sucediendo. Hablar sobre los síntomas que se siente, y sobre situaciones que causan ansiedad puede ser un buen comienzo. Explicar la importancia y la función de la ansiedad también ayuda. Otra forma de establecer un diálogo es hablar sobre sus propias preocupaciones y sobre cómo usted fue capaz de superarlas. Escucha lo que tu hijo tiene que decir.

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