Los niños adoran juegos y nada mejor que aprovechar la llegada del conejo de la Pascua para proponer actividades que estimulen habilidades como concentración, coordinación y raciocinio. Lejos de ser sólo pasatiempo, la broma es importante para el desarrollo cognitivo y emocional del niño, que experimenta, inventa, descubre, y aprende. Entonces, ¿qué tal pensar en juegos y chistes más que divertidos para esa Pascua?

1. Caza a los chocolates

Los padres esconden por la casa y el jardín algunos chocolates surtidos (en lugar de un huevo – que está a cargo del conejo!). Un adulto es responsable del cronómetro y establece un tiempo para la caza. ¡El niño que encuentre más chocolates vence! Al final, los participantes pueden hacer el cambio de chocolates, para quedarse con un poco de cada tipo.

Beneficios: juegos con reglas exigen raciocinio y estrategia, e imponen límites que favorecen las relaciones. La división del “premio” muestra que participar es más importante que ganar.

2. Pintura de huevos

Antes de que los huevos de chocolate aparecieran en envases, los huevos de Pascua eran huevos de gallina, cocidos, que pasaban por un proceso de pintura y decoración. Es interesante contar esta historia para los niños, y proponer un “viaje al pasado”. Cada uno decide de qué forma los huevos pintados compondrán la artesanía de Pascua: pudiendo girar móviles, decoración de mesa, árbol pascual, etc.

Beneficios: los niños entienden un poco más sobre la Pascua! Según Mariane Bischof, coordinadora de Educación Infantil del colegio multicultural Humboldt, en São Paulo, la actividad también desarrolla la creatividad, la atención, la motricidad fina y el arte en sí.

3. Mímica

Tome una cartulina, dibuje los símbolos que recuerdan la Pascua (huevo, conejo, zanahoria, cesta …) y pinte. Recogerlos, colocarlos dentro de una cesta adornada, llame a los participantes y pídales que sacan un dibujo de dentro de la cesta (sin mostrar o hablar lo que sacó). Siguiendo una orden, cada uno hace mímicas para que los demás adivinen lo que es su diseño. Quien adivina, puede ser premiado con bombón o ovejas de chocolate.

Beneficios: el niño comprende que hay momento para todo, incluso para pensar con calma y esperar a su vez. También ejerce la imaginación y el razonamiento lógico.

4. Huevo-bola

Decora una cesta con el tema de Pascua con la ayuda de los niños, que adoran actividades artesanales. Después, toma una bola pequeña o haz una bola con hojas de periódico (pintarla puede ser aún más divertido!). Divida a los participantes en equipos. El objetivo es acertar el balón en la canasta, que debe quedar con un adulto. ¡El equipo que golpea más vence!

Beneficios: “construir” la cesta y la bola estimula la coordinación motora fina, y la imaginación. Dividir a la clase para el juego estimula el trabajo en equipo.

5. Rabo de conejo

Basta una cartulina y un dibujo de un conejo grande. Dibuje la cola del conejo en otra cartulina, corte, y coloque una cinta adhesiva en la punta de la cola. Coloca el dibujo del conejo en la pared y dé la cola para que el niño intente pegar en el lugar correcto – de los ojos vendados. Si hay muchos niños, forme equipos y los amigos pueden dar consejos de dirección.

Beneficios: coordinación motora, razonamiento, concentración.

6. Collage Mágico

Utilice un dibujo de conejo impreso. Para la decoración “mágica” use algodón, raspas de lápices, macarrones en pedazos, purpurina etc. El niño puede colorear el conejo antes (con tiza de cera o guache), y también puede jugar a llenar la barriga del conejo con bolitas de pasta, como si fueran huevos de chocolate. Mientras hacen la actividad, los adultos pueden contar la historia de la Pascua!

Beneficios: es importante para los niños saber el motivo real de la conmemoración de la fecha. Hacer la actividad mientras cuenta la historia es una forma divertida de estimular el respeto por las tradiciones, además de la creatividad y la imaginación!

7. Huevo en la cuchara

Divida a los participantes en dos columnas. Si hay mucha gente, divida todos en equipos, y sin seguir, cada equipo en una columna. Marque la línea de salida con una tiza o una cuerda. Los participantes deben quedarse detrás de la línea, y un cesto con mini-huevos de chocolate queda del lado – entre una columna y otra. En el frente, un poco distante, debe haber un cono, o algo que los niños puedan eludir. El primer participante de cada equipo debe recoger un huevo en la cesta, colocar sobre la cuchara y hacer el trayecto lo más rápido posible – dando la vuelta por el cono y regresando a su equipo, donde entregará la cuchara para el próximo participante. Si el ovino cae, hay que parar donde está y colocar de nuevo en la cuchara. Ganar el equipo que termina primero, o – en el caso de participantes únicos – quien haga el trayecto en menos tiempo.

Beneficios: el niño aprende a esperar su turno, trabaja la atención, el equilibrio y la coordinación, además del trabajo en equipo en caso de equipos.

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