Pasado el nerviosismo, las sorpresas, los miedos y las experiencias del primer embarazo, algunos papales y mamás de primer viaje deciden dar un paso adelante y embarcarse en una nueva aventura: tener el segundo y hasta el tercer hijo. Si, por un lado, la experiencia del primer bebé deja padres y madres más seguros y menos ansiosos, por otro, aumentar la familia siempre trae nuevos desafíos! La creación de hijos es saber y enseñar el verdadero significado de dividir (la atención, la cama, la ropa, los gastos, los cariños, la rutina) y multiplicar (los abrazos, la paciencia, los gastos, la energía – haya energía!).

Si usted tiene más de un hijo, seguramente se identificará con, al menos, una de esas situaciones:

  1. Hacer que el bebé duerma con el hermano mayor despierto (y lleno de disposición!)

Si usted ya creía una tarea y tanto poner a su bebé para dormir, descubrirá que esto puede llegar a ser mucho más difícil, cuando usted tiene otro pequeño jugando, corriendo por la casa y llamando su atención. En la siesta del día o en el sueño de la noche, tener más de un hijo es olvidar lo que es una casa silenciosa …

  1. Crear hijos es ver el lío multiplicarse!

Si el silencio de la casa nunca más será el mismo, la organización, entonces, ni se habla … Mientras la familia crece, los juguetes se multiplican y el desastre sólo aumenta. Llegar a casa y encontrarse con la sala de cabeza hacia abajo ya no será una sorpresa. ¡Pero calma! En días así, lo mejor es respirar profundo y, claro, contar con la colaboración de todos – incluso de los desordenados – en el momento de la disposición!

  1. Luchar con los celos entre los hijos

Tener un hermano significa compañía y diversión garantizada. Sin embargo, algunas veces, los pequeños pueden tomar un tiempo para percibir esto y disfrutar de las delicias que es tener un (o más) hermano. Esto porque dividir la atención, el cuidado y la rutina de los padres puede generar celos entre hermanos. En este momento le corresponde a usted, madre / padre, lidiar con eso de la mejor manera, para que la sociedad y el compañerismo superen cualquier desavenencia o disputa!

  1. Si confunde e intercambia los nombres (casi siempre)

Por más que usted haya pensado que eso nunca fuera a suceder con usted, no tenía manera! Con más de un hijo, la rutina loca y la agenda llena, en vez usted se agarra llamando a un hijo por el nombre del otro y, a veces, hasta el nombre del perro entra en medio de esa confusión!

  1. Separar las peleas entre hermanos

Por más amigos que sean los hijos, es poco probable que la paz reine el 100% del tiempo en la casa. Al final, la convivencia constante genera discordancias y posibles fricciones. En algunos casos más y en otros menos. Pero no tiene como, siempre encendido para usted separar las peleas y animar que los pequeños entren en acuerdo y hagan las paces.

  1. Dividir la cama con mucha gente

Aunque cada pequeño tiene su habitación y ya duerme solo en su cama, de vez en cuando, termina todo el mundo en la cama de la mamá! ¿Por qué? La cama se llena de gente y de cariño … Es la mamá de un lado, el papá del otro y los hijos para todo canto! Pero diga la verdad, ¿hay algo más sabroso?

  1. Tener amor, besos, cariños y abrazos multiplicados!

La realidad es que no hay manera, por más que el desorden y los gastos se multipliquen, y que usted tenga que redoblar sus energías y apretar la rutina, tener más de un hijo significa mucho más abrazos, besos, cariños y “te amo “!

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