Tener un hijo es encarar un proyecto de vida. Queremos que ellos crezcan sanos, inteligentes y que sean felices. Enseñar algunos valores y costumbres desde pequeños puede ser la clave para un futuro increíble, entonces preste atención a esa lista de actitudes potentes que pueden empezar desde ahora!

Cuerpo activo en la niñez, adulto sano

Puede parecer tonto, pero liberar al niño para jugar al fútbol con amigos en la calle o jugar es una inversión en una vida adulta sana. Nosotros somos responsables de incentivar que ellos muevan más el cuerpito, sea llevando periódicamente a parquitos abiertos o matriculando en algún deporte. Esto va a dar un paso más allá en el sedentarismo y los esfuerzos físicos pueden ser un hábito que ese niño va a llevar por el resto de la vida.

Aficiones saludables

Además de los deportes que mantienen el cuerpo sano, también hace bien esforzarse para que el niño tenga un hobby que trabaje la mente. Podemos mostrar para ellos ese tipo de música que a la gente le gusta escuchar, presentar libros indicados por otras madres y padres o llevarlos a exposiciones temáticas como las que hablan de dinosaurios y astronomía. Algunos de estos temas van a capturar la atención del niño y hacer que ello lea y busque por cuenta propia de allí.

La empatía es algo para ser enseñado en todo momento

Enseñar como nuestros hijos se pueden dar bien en el futuro es importante, pero también vale la pena preocuparse por crear adultos que van a hacer bien a la sociedad. Es por eso que deben ser enseñados desde pequeños a nunca perseguir a los amiguitos en el colegio, pero quedarse del lado de aquellos que están siendo perseguidos. Colocar el pequeño para ayudar a una vecina a cargar las bolsas también puede ser una buena opción, siempre reforzando que tiene el deber de ayudar a los demás.

Dar tareas es crear adultos responsables en el futuro

Padres protectores creen que sus hijos todavía son muy pequeños para realizar tareas en casa, pero la verdad es que eso hace muy bien para ellos. Pueden comenzar desde los dos años con la función de guardar los propios juguetes e ir evolucionando a misiones como colocar la mesa, sacar la basura y colocar el agua del perro. Son funciones que van a pasar un hábito y harán al niño entender que él nunca tendrá todo en la mano cuando sea adulta.

Enseñar lecciones de economía crea adultos controlados

En ese mundo lleno de estímulos para “comprar, comprar y comprar”, es un cuidado fundamental enseñar a nuestros niños que no es así. Una herramienta simple como un seguro muestra para ellos que es necesario control al ahorrar para ganar aquella bicicleta al final del año. Si se convierte en un hábito, ese niño va a crecer sabiendo que poner un dinerito en el ahorro es saludable y tendrá más posibilidades de realizar sus sueños en el futuro.

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