Los pequeños son naturalmente curiosos e interesados por el mundo alrededor, y aprovechar esto para instigárselos es una gran manera de colaborar con el aprendizaje y el desarrollo de ellos. Los experimentos de ciencias son una actividad perfecta! Pensando en eso, preparamos 4 actividades sencillas que pueden hacer el día a día más divertido y, más aún, ejemplificar conceptos que podrían ser muy difíciles de explicar.

Vea abajo actividades para enseñar ciencia para los niños:

1. Terremoto en la casa de huevo

Duración: 20 minutos
Materiales: 1 huevo + 1 olla con Agua

Para empezar, hierve un huevo en una olla con agua durante unos 10 minutos. Apague el fuego, retire el huevo de la olla y deje enfriar durante un tiempo. A continuación, llame a los niños y pídeles que golpean el huevo algunas veces bien en una superficie dura, observando la cáscara agrietada.

Explique que la estructura de la Tierra puede ser alegoricamente comparada a la de un huevo: la corteza es la corteza, la clara es el manto, y la yema es el núcleo. Siendo así, cada pedazo de cáscara quebrada sería una de las placas tectónicas que forman la Tierra.

Por más que estén separadas y consigan moverse un poco, están pegadas en la capa que está en el medio, igual a nuestro planeta. Los países que están en los bordes de las placas sufren más con los sacudones sísmicos, o terremotos, ya los países que están en el centro de las placas, no sienten tanto los efectos de ese fenómeno, como es el caso de Brasil.

2. Construir una brújula en casa

Duración: 20 minutos
Materiales: un vaso de agua lleno hasta el borde, un imán, una aguja, un cuadradito de papel del tamaño de la aguja.

Aprender los puntos cardinales puede ayudar mucho a los niños a ubicarse ya entender sobre direcciones. La primera pieza que abran los brazos, apuntando el derecho a donde el sol nace y el izquierdo donde se pone. ¡Sólo no vale hacer ese desafío mediodía, cuando el sol está a la pin!

Habiendo hecho esto, explique que la dirección hacia delante, hacia la cual están mirando, es el Norte, y que detrás de ellas está el Sur. El brazo derecho apunta hacia el Este y el izquierdo el Oeste. Para dejar el juego aún más divertido, que tal construir una brújula para conferir todo esto de cerca!

Corte un cuadradito de papel de aluminio y colóquelo en un vaso lleno de agua. Luego pase un imán sobre la aguja varias veces y en el mismo sentido y, a continuación, colóquelo en el papel, sin hundirse. En unos segundos la aguja flotando girará para apuntar hacia el Norte.

Habiendo establecido estos puntos cardenales, ustedes pueden decorar el cuarto o la escuela con carteles y objetos que indiquen dónde se quedan.

3. Adivinar el plato

Duración: 1 hora
Materiales: alimentos familiares

Usted puede hacer la hora de comer más divertido y, de rotura, ayudar a desarrollar la percepción sensorial de los pequeños: jugar a adivinar la comida.

Prepara la comida al niño con al menos 3 alimentos con los que está bien familiarizada, como patata, zanahoria y pollo.
Pídele a ella cerrar los ojos e intentar adivinar uno de los alimentos sólo por el olor. Si el niño no lo consigue, dé un pedazo para ella experimentar, o deje que toque con las manos.

No condicione el premio de acertar con el acto de comer, pues eso puede entorpecer ese hábito tan importante. Por lo tanto, como recompensa cuando ella golpea, pídale a ella elegir uno de los alimentos para que usted adivina, así que usted entra en la broma también.

Pregunte de qué olor y sabor le gusta más, cuál es la diferencia entre la textura del pollo con la de la zanahoria cocida. Es una actividad simple y que hará el niño los sentidos para interactuar con el mundo y, por supuesto, empezar a entender cómo funciona el método empírico, que es la base de los experimentos científicos.

Usted también puede interesarse por:

Deja un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.